sábado, 10 de marzo de 2018
miércoles, 21 de febrero de 2018
viernes, 26 de enero de 2018
El Premio Nobel
también se quedó sin
Nicanor Parra.
Dio el paso hacia la perpetuidad
cuando él quiso.
Y su espiritu dice:
“Voy y vuelvo”.
Porque yace entre nosotros con más ímpetu.
RW.
Reconocida con otros
galardones y cargada de fama internacional, la obra literaria del poeta chileno
Nicanor Parra, no fue reconocida por el Premio Nobel de Literatura. Quizás
porque el Comité de Estocolmo se hizo el
sueco, o tal vez las aparentes vacilaciones ideológicas del postulado
inclinaron la balanza hacia el no. De cualquier modo, Nicanor Parra pasa a
formar parte de la selecta lista que integran: Rubén Darío, el gran poeta y
prosista nicaragüense, renovador de la lengua de Cervantes; Carlos Fuentes, mejicano
autor de obras magistrales; Jorge Luis Borges, el sin par literato argentino;
Juan Rulfo, también mejicano, célebre por decir mucho con pocas palabras, tal
lo muestran sus imperecederas e influyentes obras El llano en llamas y Pedro
Páramo; Julio Cortázar, otro argentino de incomparable producción
literaria; León Tolstoi, el célebre escritor ruso; James Joyce, el escritor
irlandés de espléndida prosa; Virginia Woolf, la británica autora de
sustanciosa obra poética, ensayística y narrativa; y el mismo austrohúngaro Franz
Kafka, autor de admirables piezas narrativas y poéticas. Todos fueron evadidos
por el Premio Nobel, algunos, –tal vez-, por razones ideológicas.
Nicanor
Segundo Parra Sandoval, quien por primera vez vio la luz de todos sus
amaneceres en San Fabian de Alico, en la Región del Biobío, República de Chile
(el 5 de septiembre de 1914), al venir al mundo trajo consigo la unción
superior de la que están revestidos los poetas. Y sin importar que su cuna no
fuera de oro, se desarrolló para venir a cantar versos de inevitable referencia
e influyentes por su grandes calidades en su forma y en su fondo. Se sabe que
es el creador de la denominada antipoesía y por ello la exigente crítica
literaria le considera uno de los mejores poetas occidentales. Es parte de una
connotada familia de músicos y artistas chilenos. Y es uno de los pocos seres
humanos que el Supremo Creador le dio la bendición de sobrepasar el umbral de
los cien años.
Perteneció
a una modesta familia compuesta de ocho hermanos, quienes nacieron del
matrimonio conformado por el músico y profesor Nicanor Parra y la modista
campesina, cantora de música folclórica, Rosa Clara Sandoval Navarrete.
A
los dieciocho años de edad, despues de haberse graduado en los estudios
primarios, salió de su seno familiar para establecerse en Santiago, la capital
chilena. Ahí realizó estudios secundarios e hizo amistad con personas con
quienes, a su vez, desarrolló afinidad artistica. Y según sus palabras, ahí
tambien gestó las ideas de lo que enseguida se derivaría en la antipoesía.
En
el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, estudió Matemáticas y
Física; aunque tambien intentó estudiar ingeniería, leyes e ingles, estos
estudios los abandonó al solo iniciarlos. Para sufragar los gastos de sus
estudios, tuvo que trabajar como inspector en un internado educativo; local en
el que también junto a dos de sus amigos, fundó la Revista Nueva, la que distribuía entre docentes y estudiantes; y en
donde realizó sus primeras publicaciones. Entre sus primeras producciones
literarias, está el cuento “Gato en el camino”, un insolente poema en verso
libre que le trajo consigo una reprimenda por parte de las autoridades de aquel
centro educativo. A través de la Antologia
de poesía chilena nueva conoció a los exponentes de la poesia
contemporanea; y de este modo se interesó por los poetas chilenos y españoles
de ese tiempo, así como por la literatura traducida de los surrealistas
franceses y otras vanguardias europeas como el dadaismo.
En 1937 alcanzó el grado de profesor de matemáticas por la
universidad de Chile, y bregó por el siempre honroso camino de la docencia,
compartiendo saberes en las matematicas y en la física. Este año publicó su
primer poemario titulado “Cancionero sin
nombre”, el que resultó muy influenciado por la obra de Federico García
Lorca. En la ciudad de Chillán, donde impartía clases de Matematicas y Física,
fue nombrado poeta laureado en la Fiesta de la Primavera; y fue ahí donde se
encontró por primera vez con el gran poeta Pablo Neruda, quien a la sazón
andaba de gira politica en quel lugar.
Un
año despues, en 1938, la municipalidad de Santiago le otorgó el Premio Municipal de Poesía, por su
primer poemario. Fue en ese contexto que, en un acto de homenaje a la excelsa
poetisa Gabriela Mistral, le dedicó el poema “Canto a la escuela”; por lo que
Mistral lo elogio diciendo que sería “el futuro poeta de chile”. En este año
fue cuando Parra se introdujo en la poesía de Walt Whitman, a traés de la
traduccion del poeta uruguayo Alvaro Armando Vasseur.
A
causa del terremoto ocurrido en Chillán (Chile), en enero 1939, retornó a
Santiago donde siguió en la docencia. En este año es incluido en la Antología “Ocho nuevos poetas chilenos”, luego en
la antología “Tres poetas chilenos”
(en 1942); y mientras tanto, seguía hurgando sobre nuevas formas de hacer
poesía.
En
1943, gracias a una beca que le otorgó el Instituto
of International Education, viajó a los Estados Unidos, para estudiar un
postgrado en mecánica avanzada en la Universidad Brown (Providence, Rhode
Island). Y retornó a Chile en 1946. Luego, en 1949, fue a realizar estudios
sobre cosmología a la Universidad de Oxford, Inglaterra, donde permaneció hasta
1952. Ahí leyó mucha literatura clásica; y se casó con la sueca Inga Palmen con
quien regresó a Chile. En su país, junto
al poeta Enrique Lihn y el artista Alejandro Jodorowsky, montó “Quebrantahuesos”, una exposición de
poesía mural realizada con recortes de periódicos, utilizando la técnica del colllage. Las vivencias en el extranjero
le dieron elementos para gestar su segundo poemario “Poemas y antipoemas”
(1954). Y fue aquí donde este autor trajo el nuevo concepto de ANTIPOESÍA, con el cual muestra oposición a toda la
poesía tradicional imperante en Chile, liderada por Pablo Neruda, Vicente
Huidobro y Pablo de Rokha. A partir de esta obra y nueva manera de hacer
poesía, el autor comienza una intensa actividad literaria que lo da a conocer a
nivel nacional e internacional. Consagrándose, entonces, como maestro permanente
y con profunda influencia literaria a través de su poesía. Siendo su obra
literaria traducida al ingles, al francés, al sueco, al ruso, al checo, al
filandés, al portugués, y a otros idiomas.
En la segunda parte de la década de 1950-1960, Nicanor
Parra dictó conferencias e impartió talleres literarios y presidió otros
eventos poéticos, en Estados Unidos, Perú, Panamá, y Méjico. En 1958 viajó a
Europa y Asia, teniendo por destino, Moscú, Roma, y Madrid. En 1959 fue
invitado al Consejo Mundial de la Paz, en Pekín, haciendo escala en Estocolmo,
Suecia, donde entabló amistad con el escritor Arthur Lundkist, entonces
Secretario de la Academia Sueca, y en la casa de éste conoció a la escritora
Sun Axelsson, con quien tuvo una relación amorosa breve y desafortunada. Participó
en el Primer encuentro de Escritores Americanos organizado por la Universidad
de Concepción, en 1960; y ahí, estableció contacto con los literatos Allen
Ginsberg y Lawrence Ferlinghetti. Éste ya conocía su poesía por medio del
crítico literario anglochileno Jorge Elliott, le publicó “Antipoems” (1960), y
luego Poems and Antipoems (1967). Entre 1960 y 1970, Parra fue prolífico. Así,
fue sumando “Versos de salón” (1962), “Canciones rusas” (1967) y “Obra gruesa”
(1969). En estos años fue profesor en diversos centros educativos de Estados
Unidos. Y fue en 1969 que obtuvo el Premio Nacional de Literatura en Chile por
la influencia de su propuesta estética en la cultura nacional.
El abril de 1970 participó en el Festival
Internacional de Poesía promovido por la Biblioteca del Congreso de Estados
Unidos, en Washington D.C. Luego de algunas producciones y actividades
literarias durante los setentas, en 1982 publicó sus “Ecopoemas”, haciendo con ellos una propuesta ecológica alternativa
al socialismo y al capitalismo, para
entonces trabados en la Guerra Fría. Desde esta torre, que mantuvo durante las
décadas del ochenta y del noventa, hizo sus críticas al poder público con una
perspectiva no ideológica. Y en este contexto produjo “Chistes parra desorientar a la policía poesía”
(1983), y “Poesía política (1983) y “Coplas de navidad” (1983).
Diversas personas naturales y jurídicas lo postularon
al premio Nobel de Literatura, tres veces (en 1995, 1997 y 2000). En el último
intento sus postulantes realizaron conferencias, conversatorios, exposiciones
en torno a la antipoesía, en la Universidad de Chile, promoviendo en todo esto
su vida y su obra literaria. Pero, aun así, el Premio Nobel decidió quedarse
sin él. No obstante, España, la madre patria, sí lo acogió, y en el 2001, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana
le fue concedido.
Tomando como pretexto los premios y distinciones
obtenidas, expresó su crítica social escribiendo “Discursos de sobremesa”, de los cuales formó el libro homónimo publicado
en el 2006.
Meritorio es decir que su producción artística
denominada “Artefactos visuales”, que consisten en instalaciones a base de
reciclaje, y con lo cual se materializa la idea del antipoema, fueron presentados
en Madrid, España, y en Santiago de Chile en el 2001.
De su producción literaria, en el año 2006, se hizo
una exposición denominada “Obras públicas”, la cual causó gran impacto en la nación
austral latinoamericana. Ese mismo año fue publicada la “Obra completa &
algo +”, con su producción literaria comprendida entre 1935 y 1972; y de su
primer volumen tuvo exitosas ventas en la Feria Internacional del libro de
Santiago.
El uno de diciembre del 2011, obtuvo el Premio
Cervantes, siendo el tercer chileno en obtenerlo, después de Jorque Edwards, en
1999, y Gonzalo Rojas, en el 2003. En aquel momento, Carmen Caffarel, entonces
directora del Instituto Cervantes, al efecto argumentó: «el Premio Cervantes reconoce esta vez no solo la valía de un creador
universal, sino también la necesidad de la búsqueda de nuevas formas de
expresión y la exploración de las fronteras comunicativas del ser humano».
En junio siete del 2012 le fue otorgado el Premio
Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, por su trayectoria y aporte a la
literatura hispanoamericana.
En el año 2014, al cumplir cien años de edad, Chile
organizó actividades conmemorativas a su vida y a su obra, realizando las exposiciones
denominadas “Artefactos” y “Parrafraseo”, durante las cuales se trabajó su
poema “El hombre imaginario”.
Mientras residía en la localidad de La Reina, Chile,
la muerte le hizo el jalón de mano el 23 de enero del 2018. Para entonces, su
reloj biológico marcaba 103 años, cuatro meses y 18 días de marcha.
Su gran legado es saber hacer sin imitar a nadie, y,
antes bien, intentar renovarlo todo. Pues, él mismo lo decía: “…yo no soy derechista ni izquierdista// yo
simplemente rompo con todo”. Y, vaya que sí, porque aun siendo de sobra
merecedor del Premio Nobel de Literatura, dejó a este galardón sin su nombre,
al igual que los grandes y extraordinarios mencionados al inicio.
Claribel Alegría,
reina de la poesía nicaragüense.
Después de andar por las extensiones de su reinado
con una lira en la mano y la palabra en la boca,
vuelve la reina y se sienta en su trono.
Richard Wilson A.
Claribel
Alegría. Poeta nicaragüense-salvadoreña, mejor dicho, centroamericana. Nació el 12 de mayo de
1924 en Estelí, Nicaragua, de donde sus padres la llevaron de nueve meses de
edad a vivir a Santa Ana, República de El Salvador.
Cultivó
varios géneros literarios, en especial la poesía, la narrativa y el ensayo. Por
su destacado arte de escribir obtuvo diversos e importantes reconocimientos,
entre ellos el Premio de Poesía Casa de las Américas. Recibió merecido tributo
por parte del Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua) en su VII
edición. En tierras salvadoreñas le ocurrieron quizás las cosas que más la
marcarían y que influyeron en su producción poética. Su producción literaria
está preñada de pasión pacifista y gran compromiso social. Es destacable en su
poesía el afán por la tolerancia y el respeto por la libertad para hacer un
mundo mejor. A tan solo dos meses y medio de haber sido galardonada con el
premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (tributo que fue a recoger a España
el 14 de noviembre del 2017), entró por la puerta de la perennidad el 25 de
enero del 2018, para reinar sobre la poesía nicaragüense. Hay en ella un faro
que ilumina la lucha por la igualdad de derechos en favor de la mujer, pues,
esa es la bandera que enalteció al recibir en la tierra de Cervantes el
merecido premio Reina Sofía. Una pieza de su producción literaria es la
siguiente:
AUTORRETRATO
Malogrados los ojos
Oblicua la niña temerosa,
deshechos los bucles.
Los dientes, trizados.
Cuerdas tensas subiéndome del cuello.
Bruñidas las mejillas,
sin facciones.
Destrozada.
Sólo me quedan los fragmentos.
Se han gastado los trajes de entonces.
Tengo otras uñas,
otra piel,
¿Por qué siempre el recuerdo?
Hubo un tiempo de paisajes cuadriculados,
de gentes con ojos mal puestos,
mal puestas las narices.
Lenguas saliendo como espinas
de acongojadas bocas.
Tampoco me encontré.
Seguí buscando
en las conversaciones con los míos,
en los salones de conferencia,
en las bibliotecas.
Todos como yo
rodeando el hueco.
Necesito un espejo.
No hay nada que me cubra la oquedad.
Solamente fragmentos y el marco.
Aristados fragmentos que me hieren
reflejando un ojo,
un labio,
una oreja,
Como si no tuviese rostro,
como si algo sintético,
movedizo,
oscilara en las cuatro dimensiones
escurriéndose a veces en las otras
aún desconocidas.
He cambiado de formas
y de danza.
Voy a morirme un día
y no sé de mi rostro
y no puedo volverme.
lunes, 22 de enero de 2018
BAJO LA ÉGIDA DE RUBÉN DARÍO.
El caribe de la República de Nicaragua, en la América Central, festeja el 151 aniv. del natalicio del gran Poeta Rubén Darío, y en ese contexto, surge el Grupo Literario “La Tertulia del Trópico”.
Intelectuales de la ciudad de Nueva Guinea, en la Región Autónoma de la Costa Caribe de Nicaragua, se agrupan bajo la
denominación “Tertulia del Trópico”, con el propósito de unir y secundar todos
las expresiones artísticas (sean estas literarias, musicales, y artes
plásticas y pictóricas), para luego publicarlas y promoverlas en cuantos foros y
medios audiovisuales y de comunicación social, sea posible. “Es nuestro interés
que todas aquellas personas amantes de la lectura y de la escritura creativa,
así como de las artes visuales, tengan un referente en nuestro grupo, y puedan
unirse a nosotros para fomentar y dar a conocer sus escritos en forma de poema,
de piezas narrativas y ensayos, así como de sus expresiones musicales y de sus obras
pictóricas”, expresó el profesor Freddy Altube, quien es el presidente fundador
de esta organización social y cultural, al brindar declaraciones a los
periodistas que acudieron a la conferencia de prensa donde se hizo el
lanzamiento público de esta nueva entidad no gubernamental.

El Grupo Literario “La Tertulia del Trópico”, coordinado
con el Recinto universitario URACCAN-NUEVA GUINEA y la Alcaldía de Nueva
Guinea, realizó un acto solemne la tarde del 18 de enero del 2018 para
conmemorar el Dia del Escritor Nicaragüense y el 151 aniversario del natalicio
del insigne bardo Rubén Darío, principe de las Letras Castellanas. La actividad
sociocultural y académica tuvo lugar en el Aula Magna del Recinto Universitario
URACCAN-NUEVA GUINEA, y contó con la presencia del Poeta Iván Uriarte, premio
Internacional Rubén Darío en el año 2016, por su libro de poemas “La desnudez perdida”.
El poeta y doctor
Iván Uriarte disertó en esta ocasión sobre “Cervantes, Darío y la modernidad
literaria”, e intercambió con los presentes en dicho Acto, a quienes también
les autografió diversas obras de su autoría.

El Grupo Literario “La
Tertulia del Trópico”, lo dirige un Comité Central que preside el Profesor
Freddy Altube; y lo integran la pintora e ingeniera Rosa Alba Pauth, como
Secretaria; el poeta Neftalí Torrentes, como Tesorero; y el músico y profesor
Eliseo Hernández, como Divulgador. Además, son miembros, los escritores y
compiladores, profesor Jerónimo Rodríguez, Poeta José Luis García, profesor
Abner Barrera, poeta Lester Geovanny López Centeno, y el profesor Mario
Hernández; también lo integran las declamadoras Ligbania Pauth y Fany Altamirano;
así como la dibujante Angie MAltam.
viernes, 22 de diciembre de 2017
¡Ah, el tiempo!
Es el agua de la vida que debajo
del puente pasa
para volver nunca más.
Es la máquina que tritura
sentimientos,
propósitos e ilusiones, sean
estas malas o buenas,
sin dar lugar jamás a retrocesos.
Solidifica o disuelve amores y
odios.
Germina e impulsa a crecer,
deja dar frutos y luego hace
perecer
a las que así quiere de las
muchas semillas
que al surco de la existencia
llegan;
y, sin piedad deja morir a otras
aunque con esmero el hortelano
siembre.
Es sustancia que trasforma lo
nuevo en viejo,
y lo viejo enseguida lo
desaparece.
Este sujeto alimenta la nostalgia
y da rienda suelta a la
melancolía.
Es travieso cuando se anida
en el pensamiento humano,
donde en casos repetidos
provoca anhelos de revivir deseos
idos.
Hace cosquilla en el rincón del
azul pájaro dariano,
llevando a veces a libar a ciegas
la dulce cicuta.
Es cruel su paso según la herida
del alma desdichada,
aunque a la postre siempre es el
remedio de todos los males.
¡Ah, el tiempo!
Ese viento que pone punto y coma
con negrilla
en las pascuas de navidad y de
año nuevo,
o al conmemorarse la pasión del
Cristo Redentor;
momentos en que se subrayan los
pesares que padece el humano,
ya sea porque ha visto entrar al
sueño eterno a uno de los suyos,
porque padece una agonía que al
final llevará la carne al despeñadero,
o porque llora la dicha perdida o
la ilusión no conseguida.
¡Ah, el tiempo!
Ese dios que no se
ve ni se siente,
y que va ahí al lado de todo ser
vivo para marcar su sendero,
es el que lo toma, lo forma y lo
transforma todo
para luego desaparecerlo ante el
ojo hecho de limitada materia.
Tiempo maloso, no
me digas nada;
no trates de explicarme el porqué
de mil arrugas
en el rostro de aquella nodriza
que tuve en el norte de mi patria.
No quiero oír tu voz hablando de
mi madre,
quien temprano se me fue porque
le negaste un poco de tu esencia.
Tampoco necesito tus
explicaciones acerca de mi padre,
porque nunca serán
suficientes mil años
para contar con lo
más grande y sagrado
como es la presencia de quienes
me procrearon,
y de todos los cercanos o lejanos
que mi existencia han marcado.
Haz tu trabajo, y déjame en paz,
tiempo ensimismado,
que ya sé cómo operas a la sombra
de las noches
y detrás de la luz
de cada día.
Déjame continuar este camino de
alegrías y tristezas,
y, aunque sea por un corto
espacio de este sinuoso trayecto,
olvídate de mí y de los míos,
dejándonos tranquilos,
pues, ya sabes cuánto le temo a
la materia cuando inerte se vuelve.
NG. Navidad del 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









